Bueno, ¿por dónde empezar? (No soy escritor, pero aquí les dejo esto)
Preludio
Cuando recibimos la oferta de participar en el festival, nos emocionamos mucho por ser la primera marca de Nariño en asistir al Estereopicnic. Suena algo muy importante y claro un gran reto, pero también una oportunidad. Hubo muchas dudas, pero también muchas ganas de demostrar lo que podríamos llegar a hacer. Después de algunos días de meditarlo, decidimos participar.
El primer reto fue conseguir la financiación para poner todo sobre ruedas: explotar las tarjetas, pedirle apoyo a familiares. Durante la primera semana logramos reunir ese capital y asegurar nuestro cupo dentro del festival.
El segundo reto era confirmar los diseños que llevaríamos. Para nadie es un secreto que nuestro fuerte ha sido la cultura nariñense y que estábamos saliendo de nuestra zona de confort. Afortunadamente, meses antes habíamos empezado a trabajar en una colección de pines pensada en Bogotá (quizás previendo una oportunidad así), aunque corrimos un poco con productos diferentes a los pines metálicos (pañoletas y totebags).

El tercer reto fue enfrentar los tiempos de producción. Para ello, pusimos a correr a nuestros proveedores y no podíamos ser muy quisquillosos; algunas cosas cambiaron en el camino, como los tonos y algunas telas. Al final, el resultado nos gustó
Durante
Ya faltaba una semana para el evento y teníamos que estar en Bogotá para recibir algunas capacitaciones sobre los métodos de cobro dentro del festival. El sistema cashless es bastante interesante y aplicado a eventos con aglomeraciones me parece muy funcional (recuerdo el carnaval artesano donde por la aglomeración los servicios de red empezaban a fallar).
Días después surgió otro lío: teníamos que preparar nuestro stand. Estábamos acostumbrados a contar con la mesa rimax, dos sillas y un mantel; pero este festival era de nivel superior, ya que disponíamos de un espacio de 3×3 que debíamos llenar. Mi primera opción fue Ikea y Home Center; ya tenía fichados algunos muebles que creía que me podrían funcionar. Lastimosamente, algunos no estaban disponibles en las tiendas físicas y me ofrecían enviarlos en 2–3 días hábiles, ¡yo los necesitaba para ya! Por suerte pensé en reemplazos que podrían funcionar, al final creo que dieron un buen resultado. Dollarcity fue mi mayor aliado para comprar chucherías y decorar.
La instalación fue algo compleja. Mientras algunos contaban con una logística más grande, nosotros cargábamos las cosas como podíamos. Lo logramos; fue difícil, pero creo que nuestra creatividad hizo lo suyo. ¿Improvisamos? Evidentemente, pero quedamos conformes con lo que pudimos hacer.


Durante el festival empezó el mal clima. Los días extremadamente soleados que habíamos experimentado quedaron en el pasado. Eran jornadas extensas y muy agotadoras, pero era el momento de la verdad y estábamos ahí, listos para lo que fuera.
Cambié la distribución del stand en varias ocasiones; no les mentiré soy algo obsesivo con esos detalles. El lugar que escogimos estaba en el centro de todo, y pensamos que era el mejor sitio para ubicarse debido al flujo de personas.
Empezaron a llegar las primeras personas, algo curiosas por nuestros productos. Creo que el 90% de los emprendedores eran locales y nosotros éramos unos pastusos diseñando para la capital. Afortunadamente, diría que nuestros productos gustaron, aunque pienso que les agradaron más a los extranjeros que visitaban Bogotá por el festival que a los propios bogotanos.
Pasaron los días y se notaba cierta monotonía en nuestras jornadas, pero si podíamos, aprovechábamos la oportunidad para escuchar a nuestros artistas favoritos. ¡Shoutout a las bandas nacionales que lo dieron todo! Armenia, Gabriela Ponce, Las Mijas… ¡qué talentazo! También disfrutamos de algunos de los pesos pesados, como JT, Rufus Du Sol y Empire of the Sun.
La verdad es que era muy agotador llegar tarde y cumplir con el horario del festival; esas jornadas de más de 12 horas no se las deseo a nadie. Estar con la marca de uno es como acompañar al hijo en su desarrollo (no tengo hijos, pero sí el registro de nacimiento es como registrarse en la cámara de comercio, podría ser algo similar).
Me encontré con algunos amigos que no veía hace mucho y me entrevistaron para canales en los que, al final, no supe si salí en emisión o no; pero tenemos la foto de recuerdo y eso es lo que importa. También conocí personas estupendas, como los creadores de Sr. Insignia y Sra. Insignia, referentes en la creación de empresas, con quienes, sorprendentemente —y tal vez no tanto— compartíamos muchas cosas en común: nuestra profesión, nuestros inicios y, quizás, nuestras expectativas. Otro emprendimiento con gente muy chévere es Bio Ilustrarte, quienes siempre fueron amables conmigo y me ofrecieron su apoyo en innumerables ocasiones. Inserto el meme: “Tal vez el verdadero tesoro son los amigos que hicimos en el camino”. Realmente, hicieron que esta aventura valiera el esfuerzo.

El final
Terminaba el evento, pero no terminaba el trabajo; había que recoger las cosas a las 9:00 AM del día siguiente, solo fui con una cerveza en el estómago. (Gracias a Laura, que me acompañó a desarmar y guardar todo; ¡qué plan más perdible, la verdad!) Desayunamos unas galletas del día anterior que sabían a gloria, quizá por el hambre que teníamos. Empacamos todo (suena fácil, pero nos demoramos varias horas). No conocía el modo de InDrive Fletes, pero en este evento fue súper útil; pedí que nos recogieran y nos llevaran directamente a una transportadora. Nos subimos a la parte de atrás del camión junto con la carga y, después de realizar el envío, fuimos a almorzar. Nada como una buena hamburguesa tras tanto trabajo.
Al fin podía descansar algo, pero en pocos días regresaba a Pasto y tenía varias cosas por hacer. ¡Qué difícil es cocinar cuando estás tan agotado! Al día siguiente fui a hacer una encomienda que me habían encargado unos amigos y debía preparar todo para regresar a mi ciudad. Pude ver a una amiga que no veía hacía mucho; fue muy lindo ponernos al día y saber que estaba bien. La verdad, me cené tres empanadas porque tenía mucha flojera de preparar algo.
Al otro día, perdí mi vuelo, jajajaja, ¡pura culpa mía! No diré nada al respecto: lo reprogramé para la tarde y, a las 4:30 p.m., ya estaba de regreso en mi tierra.
¿Cómo nos fue?
Primero, la parte positiva: el reconocimiento de la marca y los comentarios alentadores sobre los productos.
Segundo, las ventas pudieron ser mejores. Creemos que hay que buscar generar experiencias en los asistentes para captar su atención, algo que no tuvimos en cuenta. Como bien dijeron en la familia del futuro: “En las dificultades se aprende, del éxito no tanto.”
Seguimos aquí y esperamos continuar muchos años más.
Gracias a Manuela por acompañarme en este proceso, su apoyo fue muy importante, y a Tato por meterle a la edición y mantener nuestras redes activas.
Gracias a ustedes por estar aqui y ser parte de la tribu.
